El lucrativo negocio del aborto

Conocemos los eslóganes: derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo, libertad de elección sobre cuándo tener un bebé y cuándo no, los derechos reproductivos, la salud psicológica de la madre, el supuesto de las malformaciones del feto…

Cada vez más países se decantan por la aprobación de leyes que avalen el así llamado ‘derecho al aborto’. ¿Qué mueve a los legisladores a secundar el asesinato consentido por la madre y protegerlo con la ley?

Ideología de fondo
La teoría neomaltusiana propone planificar de modo centralizado los nacimientos de modo que sean algunos quienes decidan quiénes deben nacer y quiénes no. ¿Razonamiento de fondo? A menor número de personas, mejor distribución de la riqueza. Y como los pobres y enfermos son los que ‘no permiten’ esa adecuada distribución, optan por la eliminación de los pobres y enfermos en lugar de erradicar la pobreza y la enfermedad.
El aborto es un negocio
Tan sólo en Europa, según datos de 2005, países como Rumania (739 abortos por mil nacidos vivos), Bulgaria (588 por mil), Hungría (499 por mil) y Eslovaquia (355 por mil) registran un elevadísimo índice de abortos.
En México, desde hace 11 años que la Asamblea Legislativa del Distrito Federal despenalizó el aborto inducido, las mujeres en la Ciudad de México pueden elegir si continuar con su embarazo o interrumpirlo, aunque acuden mujeres de todo el país y, desde entonces, han muerto 194 mil 153 bebés.