6 cosas a evitar para mejorar la comunicación de pareja

1. PUNTUALIZAR
Todos nosotros hemos tenido la experiencia de que frente a un problema nuestra pareja tiene la razón. El intercambio emotivo afectivo se reduce a algo frío y distante. Los seres humanos no funcionamos solamente según el sentido común y la lógica: la mayor parte de las veces, sobre todo cuando se trata de dinámicas afectivas, son las reacciones emotivas las que guían nuestro comportamiento. El hecho de puntualizar se nos muestra como un ingrediente fundamental del diálogo que fracasa.
2. RECRIMINAR
Someter a la pareja a un proceso en el que se identifica y hace pública su culpa, haciendo que el otro se sienta cuestionado y condenado. Es decir, no hablamos sólo del significado de lo que decimos, sino la manera en la que lo decimos. Razones y emociones no están siempre de acuerdo, más bien a menudo están en conflicto.
3. ECHAR EN CARA
El que saca en cara adopta el papel de víctima del otro y desde esta posición de dolor utiliza su propio sufrimiento para que su pareja corrija aquellos comportamientos que lo han generado. Si nos ponemos en el rol de víctima del otro, lo convierto automáticamente en mi verdugo. Si este último se enfada me hará aún más víctima, yo se lo haré notar y él será cada vez más agresivo e insoportable.
4. SERMONEAR
La cuarta estrategia para un diálogo fallido es predicar. La estructura de hacer el sermón es proponer aquello que es justo o injusto a nivel moral y sobre esta base, examinar y criticar el comportamiento ajeno.
5. ¡TE LO DIJE!
Su fuerza reside en que consigue provocar de inmediato irritación y descalificación. La idea de fondo es que la pareja nos comunica que hemos cometido algún error porque no le hemos escuchado o no le hemos dado importancia a sus palabras o a su opinión.
6. ¡LO HAGO SÓLO POR TI!
Capaz de desencadenar la furia de la persona más tranquila; esta declaración viola una regla fundamental de la llamada nobleza de espíritu

6 pasos para crear nuevos hábitos

Muchas veces deseamos cambiar algún mal hábito o introducir nuevas rutinas en nuestro día a día y no sabemos ni por dónde empezar. Nos llenamos de buenas intenciones, nos repetimos "mañana empiezo", pero ese mañana nunca llega. Surgen problemas, excusas, otras prioridades, "no tenemos tiempo".. y vuelta a empezar, con la frustración que conlleva el ver que no somos capaces de arrancar, lo que aumenta la desmotivación y disminuye nuestra autoconfianza ("no soy capaz").

Otras veces esperamos a "Sentirnos Motivados" para empezar... y esa motivación nunca llega, o dura poco. El problema es que la motivación viene con la acción, y no al revés: no es algo que se "encuentra" o "se pierde" sino que has de crearla, y cuando desaparece es un síntoma de que algo estamos haciendo mal (objetivos muy grandes, mala planificación, no tener claros los "por qué... etc.) La motivación es un proceso que implica a tus necesidades, diálogo interno y diseño del camino: se construye mientras actúas (y no antes).

Sin embargo, cambiar nuestros hábitos e introducir nuevas rutinas es posible, no sólo eso sino que también es posible que esos cambios sean permanentes. ¿Quieres saber cómo conseguirlo? sigue leyendo...

Los hábitos (buenos o malos) no nacen espontáneamente, se aprenden.
Un hábito se forma como resultado de una acción que repites frecuentemente y que se ve reforzada por una consecuencia positiva.
La formación psicológica de los hábitos es un proceso de aprendizaje que consta de:
    •    Estímulo Activador: Estímulo que promueve el inicio de una conducta.
    •    Acción: La acción o actividad llevada a cabo.
    •    Recompensa: El beneficio obtenido, después de realizar la acción.

Una vez que el cerebro establece esta conexión neuronal, entonces la acción se iniciará  siempre que aparezcan los estímulos activadores: se convierten en hábitos que se ejecutarán de forma prácticamente automática, sin requerir excesiva atención o  esfuerzo por tu parte.
Seguramente habrás oído hablar de estudios donde se establece que es necesaria la repetición de una acción durante un número determinado de días para crear un hábito. Según los últimos estudios son necesarios 66 días para fijar de forma permanente una rutina.

Paso 1.- preparándonos: Enumera en tu libreta de trabajo Hábitos que deseas cambiar y cuáles pondrás en su lugar y hábitos que deseas adquirir.
Paso 2.- Fomentar la autoconfianza: piensa en la mejor versión de tí mismo. Para ello es necesario visualizar tus capacidades, tus recursos. Visualízate a ti mismo en un futuro cercano, por ejemplo dentro de un par de años, en el que has alcanzado crear los hábitos que ahora quieres incorporar en tu día a día.
Paso 3.- Piensa en tus metas.
Paso 4.- El quid de la cuestión es la repetición, repetición, y repetición. Fomentando la constancia.
Paso 5.- Avanza poco a poco. No tengas prisa por llegar.
Paso 6.- Prevenir baches en el camino y retomar la marcha después de una caída.

Consecuencias, efectos secundarios y secuelas del aborto provocado o interrupción del embarazo en la mujer

1. El índice de muerte materna vinculado al aborto es 2,95 veces más elevado que el de embarazos que llegan al parto entre los 15 y los 49 años de edad. Investigación realizada en el Centro Nacional de Investigación y Desarrollo para el Bienestar y la Salud de Finlandia.
2. Aparición de muertes sépticas en las usuarias de la píldora del día siguiente debido a que su mecanismo de acción favorece las infecciones por gérmenes especialmente peligrosos.
3. Perforación asociada al aborto provocado hasta un 1,2% de los casos.
4. Trombosis de la vena ovárica con presentación atípica, estudio de Washington University/Barnes-Jewish Hospital, St. Louis, Missouri, EEUU.
5. El aborto provocado por aspiración produce un riesgo aumentado de pérdida del hijo en el siguiente embarazo, resultados de Shangai Institute of Planned Parenthood Research, China.
6. Tras un aborto provocado (curetaje), el riesgo de placenta previa en el siguiente embarazo y parto prematuro, con posible aborto espontáneo, se presentó en 3 mujeres de cada 4 con historia de aborto, resultados del Fred Hutchinson Cancer Research Center, Division of Public Health Sciences, Seattle, WA, EEUU.
7. En este sentido, las mujeres con antecedente de aborto provocado tuvieron un riesgo mayor de presentar un recién nacido altamente prematuro que aquéllas sin este antecedente (3 de cada 5 mujeres con historia de aborto provocado presentaron parto gravemente prematuro.
8. Sánchez Durán resume en un estudio, las principales complicaciones de las que hay que informar a las mujeres en la interrupción voluntaria del embarazo de primer trimestre. Las complicaciones inmediatas son desgarros cervicales, perforación uterina, sangrado y persistencia de restos del embrión dentro del útero. Las complicaciones tardías son las adherencias o sinequias uterinas, las cicatrices e incompetencia cervical, que producen parto prematuro y riego de pérdida aumentada del siguiente hijo.
9. El aborto provocado aumenta los riesgos de alteraciones en el estado del ánimo (depresión y autolesión), enmarcadas en el síndrome post-aborto, un estudio de University of North Carolina, EEUU (Obstet Gynecol Surv. 2003, 58:67-79).
10. Las mujeres que han sufrido un aborto provocado padecen un síndrome de estrés generalizado con un 30% más de probabilidad que las que han llevado adelante su embarazo no deseado. Resultados de Jesse R. Cougle y colaboradores, publicado en Journal of Anxiety Disorders 2005, 19:137-142.